Suelo técnico elevado
10–15 cmFacilita el cableado y las instalaciones de algunas zonas.
Una tienda de moda partida en dos: una caja clara y una caja oscura. El producto siempre es el protagonista porque contrasta con el fondo que lo recibe.
El claroscuro no se queda en luces y sombras: divide el espacio entero en dos creencias. Una caja clara y una caja oscura que reciben el mismo producto de dos maneras distintas, siempre con la prenda como protagonista absoluta.
Las colecciones se reparten en dos grupos, alta saturación y baja saturación, y eso decide en qué caja vive cada una. El método viene de la pintura barroca: tierras, sombras y blancos de plomo, y negros profundos para el contraste.
La tienda está pensada para un cliente joven, o de espíritu joven, entre 25 y 45 años, vinculado a sectores creativos. Un comprador que se siente cómodo con el genderless, que no compra moda rápida y busca piezas únicas y atemporales.
El local de La Cepillería mira hacia el oeste-noroeste: sol directo por la tarde y una luz natural suave por la mañana, que deja ver los colores reales de las prendas. Por la noche, el museo de cerámica de enfrente se ilumina y devuelve a la acera un rebote cálido.
Lo más impactante es su techo: cerchas metálicas de tipo Polonceau que dejan ver la cubierta a dos aguas y duplican la sensación de altura. Las paredes son de ladrillo macizo visto pintado de blanco, con las instalaciones y los carriles de focos a la vista.
El primer croquis ya contiene el proyecto: dos lados que se miran, uno oscuro y otro claro, separados por un paso central. Las piezas de exposición curvas abrazan la ropa y el suelo cambia de tono justo en el eje.
El proyecto empieza a mano alzada: acuarelas y croquis que ya dividen el local en dos mitades. Después llegan los planos acotados, los volúmenes por zonas y la fachada definitiva.
El visitante decide al entrar entre la luz y la sombra.
Paredes y suelo claros, de gres efecto cemento y piedra blanca. Aquí las prendas de alta saturación brillan con la claridad del sol.
Piedra gris oscura y acero inoxidable, con proyectores de recorte como en un museo o en un teatro. La luz va directa al producto y no a las paredes.
En invierno hay menos luz, así que los colores de alta saturación, los más vanguardistas, se muestran en la Caja Oscura, donde combinan con la noche.
Es otra manera de ayudar al cliente a entender cómo funcionan los colores en los tejidos y cómo combinarlos. Los neutros pasan a la Caja Clara.
Estado actual, zonificación acotada y planta de iluminación con el sistema de carril.
El suelo y las paredes cambian de color justo en el mismo punto, como un horizonte que divide la tienda en dos sensaciones. Selecciona cada zona para recorrerla.
Una fachada minimalista despierta la curiosidad y el escaparate deja elegir la atmósfera. Dentro, un mostrador de acero espejo recibe al visitante.
Una zona de pausa para escuchar el sistema de sonido, ojear revistas y descansar del recorrido, con maniquíes que muestran la colección.
Barras de acero y luz neutra para recorrer la colección y tocar los tejidos. Un expositor a medida cuida el escaparate.
Un momento más suave y táctil: cortinas de loneta, un taburete curvo y una alfombra de forma orgánica.
Aquí se concentra la colección principal. Un mueble a medida y un gran espejo cierran el recorrido.
Facilita el cableado y las instalaciones de algunas zonas.
Marca el horizonte que divide el suelo claro del suelo oscuro.
Proyectores de recorte, como en un museo, con enfoque al retail.
Se conservan las cerchas metálicas y el ladrillo visto pintado de blanco.